miércoles, 16 de mayo de 2018

John P. Doner


John Doner fundó la primera iglesia para gays y lesbianas en América Latina, la Iglesia de la Comunidad Metropolitana Reconciliación (MCC), en la ciudad de México en 1981.
En 1992 él y el reverendo Dr. Tom Hanks, junto con el abogado episcopal Gordon Herzog de St Louis, fundó Other Sheep - Ministerios Multiculturales con Minorías Sexuales. John ha servido desde entonces como coordinador voluntario para América Latina, mientras enseña inglés para obtener ingresos. En 1982, John conoció a su compañero de vida Pepe Hernández en la Ciudad de México. John y Pepe hicieron un viaje misionero de siete meses en ómnibus públicos y embarcaciones fluviales en 1994 desde Ciudad de México a Santiago de Chile, a Buenos Aires, Argentina, y regresaron, visitando a lgbt líderes en diecisiete países.
Nacido en Chicago el 6 de julio de 1938, John creció en Ft. Collins, Colorado, donde hizo un compromiso con Cristo a una edad muy temprana y sus padres fueron líderes en la Iglesia del Nazareno y más tarde en la Iglesia Metodista Libre. Cuando tenía 16 años su familia se mudó a Sacramento, California, donde John se convirtió en un líder juvenil en la Iglesia Metodista Libre local. Su primer año de universidad fue en Vennard College en Oskaloosa, Iowa, y luego se graduó de Greenville College (Free Methodist) en Greenville, Illinois en 1962. Interrumpió su trabajo de posgrado en la Escuela de Bienestar Social de la Universidad de California-Berkeley para unirse el Cuerpo de Paz en 1963. John sirvió en Lima, Perú, durante dos años, donde estableció el primer programa de cuidado de crianza de ese país para niños abandonados. Trabajó con Esther Iriarte, una abogada peruana, con quien se casó en 1966 (¡pensando que esto "curaría" su homosexualidad!) después de recibir su título de Maestría en Bienestar Social de Berkeley. De 1966 a 1980 trabajó en una variedad de agencias de bienestar social en Denver. En 1974 finalmente aceptó su orientación homosexual, se divorció y en 1977 se hizo activo en la Iglesia de la Comunidad Metropolitana de las Montañas Rocosas, pastoreada por el Reverendo Élder Charlie Arehart. 
Al regresar de un viaje de vacaciones a la Ciudad de México en enero de 1978, mientras estaba sentado en su avión esperando el despegue, John sintió fuertemente lo que parecía ser Dios hablándole: "John, la Ciudad de México necesita un ministerio cristiano para gays y lesbianas". Su madre y único hermano habían muerto años antes, y debido a la edad de su padre, John no pudo responder a esta llamada hasta la muerte de su padre en enero de 1980. En respuesta a la llamada de Dios, John renunció a su puesto en el Departamento de Salud de Colorado , y en diciembre se mudó a la ciudad de México. Pronto conoció a Horacio Flores (quien dos años más tarde se convirtió en el pastor de MCC) y, en octubre de 1981, se celebró el primer servicio de MCC en América Latina, y según su conocimiento, se celebró el primer servicio de adoración de lgbt. En 1984-85 John realizó muchos viajes en autobús de 8 horas a Guadalajara para ayudar a Tom García a fundar ICM Guadalajara.  
Desde la fundación de Other Sheep en 1992, John ha realizado una gran cantidad de traducciones y trabajos editoriales para que los materiales cristianos homosexuales positivos estén disponibles en español. Desde 1997 maneja el sitio web en español de Other Sheep, ha asesorado a muchos gays y lesbianas en Latinoamérica por correo electrónico para ayudarles a reconciliar su fe y su sexualidad, y con su compañero Pepe ha realizado numerosos viajes misioneros a América Central y del Sur en busca de líderes potenciales para iniciar ministerios Cristianos lgbt donde actualmente no existen. Aunque John nunca sintió un llamado al ministerio profesional, considera que su búsqueda del liderazgo indígena para comenzar los ministerios cristianos de lgbt en toda América Latina es su obra más importante. 
John Doner murió en su casa en la Ciudad de México el 30 de septiembre de 2014.

El confesionario católico controla la sexualidad


Haciendo a Jesús Queer: Más Alla del Reformador Activista 
Robert E. Goss
 Cleveland: Pilgrim Press, 2002
 www.pilgrimpress.com 


El libro inicia con un capítulo autobiográfico puesto que la ubicación social es decididamente importante para la comprensión de la teología sexual de su autor. 
La teología sexual siempre incluye al texto de nuestras vidas. 

Su propia vida provee un texto básico desde el cual inicia las reflexiones 
teológicas. 

Fui educado sobre la sexualidad con los sentimientos de culpa normales de un ambiente católico. Podría haber sido una culpa presbiteriana, bautista, luterana o griega-ortodoxa. Todas las iglesias han perfeccionado sus mecanismos rituales y sociales para inculcar culpa sobre el cuerpo y la sexualidad: las escuelas dominicales, las clases de catecismo, las prédicas, las vestiduras de los oficiantes y los codificados mensajes negativos sobre el sexo expresados por las familias y los especialistas religiosos. Las estructuras sociales y educativas y los ritos de las iglesias expresaban un punto de vista moral negativo sobre el cuerpo y la sexualidad. Asimismo, fomentaban un régimen de control del cuerpo y de estricta vigilancia de cualesquiera sensaciones y sentimientos sexuales. La educación católica y el silencio familiar sobre el sexo intensificaron mi terror del cuerpo y la sexualidad.
Recuerdo a mi madre un domingo después de misa, sometiéndose en el comulgatorio a un rito de purificación, anterior al Concilio Vaticano II, que le permitiría volver a comulgar luego del nacimiento reciente de mi hermana. Mi madre se purificaba de “la maldición de Eva”, de los dolores del parto y los rastros de la concupiscencia. El mensaje era suficientemente claro a un muchachito impresionable: el sexo, el nacimiento y las mujeres eran impuros, sucios y pecadores. Advertí que mi padre estaba libre de cualesquiera ritos de purificación. Solamente mi madre debía participar en tales ritos; los padres eran privilegiados. Me di cuenta que, frecuentemente, también otras mujeres los ejecutaban en el comulgatorio. Ya cuando era un niño de cinco años la iglesia católica me había inculcado normas específicas sobre la sexualidad y la impureza. El mensaje de un rito de purificación era que las mujeres, por cierto, no eran iguales a los varones. Las mujeres y la parición eran impuras. La sexualidad era temible pues era peligrosa, te apartaría de Dios e inhibiría, definitivamente, de su gracia.  
La confesión fue el primer discurso público sobre el sexo en el cual estuve comprometido y, ciertamente, no era el discurso sobre sexo más saludable al que podía aspirar un joven católico. La confesión servía para reforzar y subrayar los valores católicos sobre sexualidad y restituir simbólicamente los individuos pecadores a la comunidad. Esto crea una ansiedad personal sobre las formas de inconducta sexual. Los elementos católicos del sacramento de la penitencia, tal como fue practicado en la forma de confesión desde 1216 al presente, consistían en la confesión privada de los pecados, la contrición, la absolución y la reparación de los pecados. El sacerdote tenía el poder de perdonar los pecados porque representaba a Cristo. El confesionario sostenía una distinción clasista de poder entre el penitente y el sacerdote cuya autoridad le confería poder para configurar la dirección de la vida del penitente. En el confesionario el sacerdote podía formar valores, reforzar la culpa y mantener el control sobre la persona penitente. El confesionario era la caja negra donde nos topábamos con la vigilancia de Dios quien requería que dijese la verdad sobre los sentimientos y acciones sexuales. El confesionario católico proveía un modelo de vigilancia en el cual el padre confesor intervenía en la familia y extendía el control de la iglesia católica sobre la sexualidad humana. Para muchas personas católicas, el confesionario no negaba ni silenciaba la sexualidad sino que la hacía expresable y controlable. En la época anterior al Segundo Concilio Vaticano, el rito del confesionario era un instrumento de terror para la juventud católica que entraba en secreto a una caja negra para decir la verdad sobre sus pecados a un representante de Dios en la tierra. Para que la confesión fuese efectiva, la persona penitente debía especificar el número exacto y circunstancias de cada pecado mortal. Si mentía u ocultaba la verdad, la confesión era inválida. Sus pecados no sólo serían imperdonables sino agravados por la mentira a Dios. Hasta mucho después no advertí en que medida el sombrío cubículo del confesionario cerrado generó el encierro en mi propia vida. Clausuró mis mas profundos anhelos y sentimientos sexuales El confesionario se convirtió en un panóptico, literalmente “visión total”, espiritual donde la mirada vigilante de Dios estaba enfocada en uno. Dios veía nuestras acciones y sabía de nuestros más profundos sentimientos e impuros movimientos. La vigilancia de Dios creó una cultura de la culpa y la ansiedad. Recuerdo a una monja que describía el juicio final mostrándome como todos sabrían de los asquerosos pecados que había cometido. “Tus pecados”, decía, “serán proyectados en una pantalla donde todos verán tu falta de amor por Dios”. Cuando joven, esta imagen me aterró. Cualesquiera vería mis sentimientos sexuales y cuán pecador era. En las luchas con el cuerpo y el espíritu, la pubertad presentó una dimensión aterradora. Mis órganos genitales eran el diablo y mi lugar de juegos. Ningún pecado era más difícil de confesar al sacerdote que haber tenido pensamientos impuros, como lo pueden atestiguar las personas católicas catequizadas antes del Segundo Concilio Vaticano. Cuando joven, los sentimientos y los pensamientos eran uno solo en mi mente. Esa situación reflejaba la doctrina moral del catecismo católico donde el deleite en un pensamiento sexual impuro era tan pecado mortal como la comisión de un acto sexual. En aquellos días, los pecados mortales podían cometerse en pensamiento, palabra y obra y eran un seguro camino al infierno. Por suerte, rara vez el sacerdote me preguntó sobre el contenido de esos pensamientos impuros y sólo preguntaba superficialmente: “¿cuántas veces?”. Habría preferido la muerte a contarle el contenido de esos ocultos deseos masculinos que pulsaban en mi atraves de mi cuerpo. Esos deseos eran sucios, más sucios que los de algunos de mis amigos cuyos sentimientos y pensamientos giraban sobre muchachas. Yo era diferente porque mis sentimientos y pensamientos giraban en torno a mis amigos varones. Tenía terror de que me llamasen “puto”. Era uno de los del 10 por ciento y, en esa época, ignoraba el significado de sentir atracción por otros varones. No existía con quien hablar sobre estos profundos sentimientos que Dios veía y condenaba. Recuerdo pidiendo a Dios que apartase de mí esos pensamientos impuros, sentimientos sexuales y atracción por mis amigos varones. Creía que estos pensamientos y sentimientos recurrentes me conducirían de cabeza al infierno. Estaba convencido que estaba destinado al infierno. El infierno era el lugar para el castigo de quienes cometían pecados mortales que como yo mismo carecían de la disciplina interior para controlar sus impulsos sexuales. Posteriormente cuando en el colegio secundario leí Retrato de un artista cachorro de James Joyce, la escena donde el sacerdote jesuita describe vívidamente los tormentos del infierno, repetían mis experiencias infantiles de las monjas y los curas subrayando los castigos del infierno para quienes cometían pecados mortales. Me sentía como el joven Stephen Daedalus aterrado por el infierno y convencido de que mis sentimientos sexuales me llevarían allí.

VARIAS TEORIAS Y TEOLOGIAS QUEER




Haciendo a Jesús Queer: Más Alla del Reformador Activista 
Robert E. Goss
 Cleveland: Pilgrim Press, 2002
 www.pilgrimpress.com 

Presento este trabajo en varias entregas sucesivas, desarrollando desde la mirada de distintos autores, las TEORIAS Y TEOLOGIAS QUEER

Este libro está dividido en cuatro áreas : sexualidad, Cristo, Biblia, teología. 
Estas forman el cuadrante de espiritualidad cuya meta es la reconstrucción queer del cristianismo y reflejan una vida que aspira a la integración de la profundidad de la espiritualidad y sexualidad con la práctica de la justicia.
La ubicación social del su autor es la de un varón gay que creció dentro de una cultura católica misógina y heterosexista y superó algunos de esos prejuicios incipientes para convertirse en un teólogo queer identificado con el feminismo y una perspectiva positiva hacia la sexualidad.

La sexualidad en nuestra sociedad y nuestras iglesias es, claramente, un tema político. La temática del dormitorio no ha sido restringida al dormitorio sino ampliada al campo del debate público, la política social, la lucha política, la normativa cultural e, incluso, la violencia. La derecha religiosa, las facciones fundamentalistas y conservadoras de las iglesias católica, protestante y mormona, intentó extender su control restrictivo de los cuerpos al dormitorio transgrediendo la consideración debida a la vida privada mediante el voto popular, la divulgación de propaganda tendenciosa, la elección en los consejos escolares de candidatos antagónicos al multiculturalismo y virulentamente opuestos al casamiento homosexual. Su oposición a las minorías sexuales está entrelazada con una larga oposición a la igualdad de género y los derechos reproductivos de las mujeres. En el corazón de la oposición de la derecha religiosa, existe un increíble miedo a la sexualidad humana por lo cual necesita regularla ajustadamente mediante una política de vergüenza sexual, exclusión y legislación. La política de la vergüenza sexual dominó casi totalmente a su historia justificando una teología erotofóbica y misógina que fracasó en el reconocimiento de las bendiciones originales de la sexualidad y de los seres humanos. Las personas cristianas contemporáneas difícilmente logran la pubertad cultural en sexualidad cuando intentan contenerla y embotellarla, especialmente sobre temas de diversidad de género y sexo. Muchas personas religiosas, incluyendo muchas queers, que provienen de varias tradiciones erotofóbicas del cristianismo fueron dañadas en las áreas de sexualidad y género.
Durante las últimas décadas, los cristianos queer crearon espacios culturales para ellos mismos, cambiando la esclavitud de la negación de la identidad dentro de las iglesias por la libertad acotada de los guetos culturales y espirituales. Estos guetos espirituales llegan a ser grupos confesionales, comunidades de base y redes de resistencia que superan a las confesiones. Estos grupos ofrecen a las personas translesbigays insólitas libertades, esperanzas y sueños pues les dan lugares donde puedan ser plenamente concientes de su propia opresión y curarse de años de abuso religioso. Estos espacios eclesiales proveen a los cristianos queer de lugares donde puedan descubrir la bendición de su sexualidad, puedan soñar sueños de libertad para todos y todas y tener la esperanza de liberar del heterosexismo y la erotofobia a otros cristianos.
Las personas translesbigays cristianas experimentan allí la cura del auto desprecio producido por la negación de su identidad y la erotofobia cultural y, entonces, experimentan su propia bondad, amabilidad y la bendición radical de su sexualidad. Aprenden a trabajar para integrar su sexualidad y espiritualidad. Las iglesias queer, las comunidades de base o comunidades disidentes, se han tornado comunidades sexuales y se han convertido en la matriz donde están surgiendo las nuevas teologías sexuales cristianas.
La nueva concepción de la sexualidad queer incluye una concienzuda reencarnación de la espiritualidad queer. La reencarnación de la espiritualidad queer conduce a una redefinición de lo divino que incluye las dimensiones del amor y las vidas diferentes. De esta manera la liberación de la sexualidad queer y liberación de Dios de la erotofobia están interrelacionados y se han convertido en el proyecto en curso de este siglo. La reencarnación de la espiritualidad queer acarrea no solamente liberar nuestra sexualidad de las estrechas regulaciones sino también a Dios de las tradicionales construcciones teológicas antisexuales.
Es un momento de ganancia, resistencia y energía surgido de nuestras conexiones entre el corazón y los genitales. 
El primer asalto del huracán maduró en los últimos treinta años y, al presente, estamos en el ojo de ese huracán queer. 
La venidera generación de teólogos queer desencadenará la tormenta de los vientos de la verdad, el amor, la acción pacífica y la justicia que hará añicos los paradigmas opresores, violentos y erotofóbicos del cristianismo.
 La tempestad amenaza sacudir los fundamentos de la cristiandad creando una reforma sexual que cambiará sus fundamentos por paradigmas inclusivos y positivos que vinculan la sexualidad y la espiritualidad.

martes, 15 de mayo de 2018

Kwok Pui-lan


Nació en Hong Kong de padres chinos que practicaban la religión popular china en casa. Se convirtió al cristianismo anglicano cuando era adolescente.
Comenzó su licenciatura en la Universidad China de Hong Kong , antes de continuar con su carrera de BD y MTh en la Escuela de Graduados de Teología del Sudeste Asiático . Obtuvo su ThD de Harvard Divinity School ,  terminando su tesis doctoral sobre "Mujeres y cristianismo chino" en 1989, luego publicada a través de Scholars Press . Es autora de veinte libros, entre los que se incluyen Poscolonial Imagination y Feminist Theology (2005) . Ha publicado en las disciplinas de teología feminista , teología postcolonial y hermenéutica bíblica desde su perspectiva personal de una mujer asiática.
De 1992 a 2017, enseñó en la Escuela Episcopal de Divinidad en Cambridge, Massachusetts, y fue nombrada Profesora William F. Cole de Teología y Espiritualidad Cristianas. Desde el otoño de 2017, ha sido una distinguida profesora visitante de Teología en la Escuela Candler de Teología . 
En 2011 fue elegida presidenta de la Academia Estadounidense de Religión , un puesto que postuló debido a su deseo de hacer más visible la presencia de mujeres asiáticas en teología y academia. Ella escribe, "como líderes, tenemos que traer a la tribu. Aquellos de nosotros que somos pioneros tenemos la responsabilidad de abrir la puerta un poco más para que otros vengan".

Teología 

El trabajo de Kwok ha utilizado como un lugar su posición e identidad como una mujer asiática. Escribiendo en teología feminista , crítica poscolonial y hermenéutica bíblica , ha mantenido su identidad como mujer asiática, incorporándola a su trabajo. Ella explica:
Como mujeres cristianas asiáticas, tenemos nuestra propia historia, que es tanto asiática como cristiana. Solo podemos contar esta historia desarrollando una nueva hermenéutica: una hermenéutica de doble sospecha y reclamo. 
Su enfoque y objetivo es explorar las vidas y las experiencias de las mujeres marginadas y, como tal, se considera parte del movimiento de los teólogos del Tercer Mundo.
Ella se ha comprometido con la teoría postcolonial en su trabajo, más prominentemente en la imaginación poscolonial y la teología feminista , donde argumenta contra las insuficiencias de la teología feminista tradicional. Ella afirma que la teoría feminista tradicionalno ha considerado suficientemente las experiencias de las mujeres no blancas y los efectos del colonialismo, el neocolonialismo y la esclavitud. Su objetivo es casar la teoría poscolonial con la teología feminista y escribe sobre la necesidad de superar el concepto binario de género, abogando por una interpretación más fluida del género y la inclusión de la sexualidad queer. 
Ella argumenta que "la contribución más importante de la teología feminista poscolonial será recapitular la relación de la teología y el imperio a través de las múltiples lentes de género, raza, clase, sexualidad, religión, etc." El objetivo de su trabajo es crear una teología que refleje con mayor precisión los múltiples niveles de opresión que enfrentan las mujeres en contextos poscoloniales.
Kwok ve a Dios como orgánico y lo ubica en el contexto de la creciente crisis ecológica en Asia. También examina el concepto de construir una Cristología usando un modelo orgánico, refiriéndose a las referencias de naturaleza múltiple que Jesús usa para describirse a sí mismo y su relación con los creyentes. 
Kwok aboga por la incorporación de métodos orales dentro de la teología, escribiendo "debemos permitir la posibilidad de hacer teología en poemas, canciones, historias, bailes, rituales e incluso canciones de cuna". Para Kwok, la tradición de contar historias en muchas sociedades asiáticas ofrece un recurso rico para formas innovadoras de hacer teología a medida que las mujeres interactúan con historias bíblicas a través del drama y el intercambio de experiencias de vida.

Autora de:

 Las mujeres chinas y el cristianismo, 1860-1927
 Presentamos la Teología Feminista Asiática 2000
 Imaginación poscolonial y teología feminista 2005
 Occupy Religion: Theology of the Multitude 2012

lunes, 14 de mayo de 2018

Mary Daly


Es una de las voces principales de la teología feminista moderna y una autodenominada "feminista radical lesbiana". Daly nació el 16 de octubre de 1928, el único hijo de una familia irlandesa de clase trabajadora en Schenectady, Nueva York. Asistió a escuelas primarias católicas donde desarrolló interés en la filosofía y la teología. Alentada por sus padres, se dio cuenta de sus aspiraciones académicas en un sistema católico que limitaba el ascenso de las mujeres. Después de obtener un título de BA del Colegio de Santa Rosa en Albany, Nueva York y una maestría de la Universidad Católica en Washington, DC, obtuvo su doctorado en religión del Colegio de Santa María en Notre Dame, Indiana. Dado que ninguna institución de los Estados Unidos otorgaría un Ph.D. en teología a una mujer,
Daly fue contratada como profesor asistente en el Boston College en 1967, una escuela jesuita que solo matriculó hombres en la escuela de pregrado en ese momento. Inmediatamente obtuvo el reconocimiento por la publicación de La Iglesia y el Segundo Sexo (Harper and Row) en 1968, en la que argumentó que la Iglesia Católica había oprimido sistemáticamente a las mujeres durante siglos. La escuela luego trató de despedirla, pero debido al amplio apoyo de los estudiantes (hombres) y la comunidad en general, se le otorgó la titularidad y comenzó una carrera docente vibrante de más de treinta años que a menudo estaba en disputa con la jerarquía institucional.
Daly salió como lesbiana a principios de los años setenta. Su libro, Más allá de Dios el Padre: Hacia una filosofía de la liberación de la mujer(Beacon, 1973) reveló su paso del feminismo reformista cristiano al feminismo radical postcristiano. En este libro y su posterior erudición, desarrolló un análisis exhaustivo del patriarcado, en todas las expresiones religiosas e ideológicas, como la raíz de la opresión de las mujeres y de todos los males sociales en los que las personas son tratadas como objetos. Animó a las mujeres a "entrar en espiral hacia la libertad" al renombrar y reclamar realidades antiguas centradas en las mujeres que fueron robadas y erradicadas por el patriarcado. Utilizó el lenguaje de nuevas maneras para redefinir las realidades de las mujeres, utilizando y reclamando palabras como "diosa", "bruja", "anciana" y "bruja". Sus ideas atrevidas y audaces se reflejan en este escrito en The New Yorker (26 de febrero de 1996):
Las mujeres que son piratas en una sociedad falocrática están involucradas en una operación compleja. Primero, es necesario saquear, es decir, arrancar con justicia gemas de conocimiento que los patriarcas nos han robado. Segundo, debemos pasar de contrabando a otras mujeres nuestros tesoros saqueados. Para inventar estrategias que sean lo suficientemente grandes y audaces para el próximo milenio, es crucial que las mujeres compartan nuestras experiencias: los cambios que hemos realizado y las elecciones que nos han mantenido vivos. Son el grito de batalla de mi pirata y un llamado de atención para las mujeres que quieren escuchar.
Como uno de los pensadores y teólogos feministas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, Daly tuvo un profundo impacto sobre otras escritoras y académicas feministas. Como observó su colega Mary E. Hunt al anunciar su muerte a la lista de correo electrónico de la Alianza de Mujeres en Teología, Ética y Rituales (WATER): "Sus contribuciones a la teología, filosofía y teoría feminista son muchas, únicas, y si se me permite decirlo, Cambiando el mundo. Ella creó el espacio intelectual, puso el listón alto. Incluso aquellos que no estaban de acuerdo con ella están en deuda con los desafíos que ella ofreció ... Ella siempre aconsejaba a las mujeres a tirar nuestras vidas lo más lejos posible. Diga sin temor a la exageración que ella también vivió de esa manera ".
Las ideas de Daly provocaron controversia en arenas distintas de los bastiones dominados por hombres. El enfoque de su análisis social sobre sexo y género generó críticas de que no reconoció los problemas de la opresión racial. Sus puntos de vista supuestamente esencialistas sobre el sexo y el género condujeron a perspectivas negativas sobre las personas transgénero, en particular las mujeres transgénero de MTF. 
Más adelante en su carrera docente, cuando Boston College inscribió a un mayor número de mujeres, Daly limitó la inscripción en sus clases avanzadas de estudios de la mujer a mujeres, y señaló que la presencia de hombres inhibiría la discusión franca. Ella permitió a los hombres en sus clases introductorias y se ofreció a darles clases privadas en sus clases avanzadas. En 1998, un estudiante de sexo masculino apoyado por el conservador Centro para los Derechos Individuales amenazó con presentar una demanda por denegación de inscripción en una de sus clases. Cuando la universidad intentó obligar a Daly a admitir a la estudiante a su clase, se tomó una licencia. Boston College afirmó que Daly había renunciado, lo que llevó a Daly a presentar una demanda contra la universidad. Como el juicio estaba a punto de comenzar, se anunció un acuerdo el 7 de febrero de 2001.
Los otros libros publicados de Daly son: 
Gyn / Ecology: The Metaethics of Radical Feminism (Beacon, 1978); 
Pure Lust: Elemental Feminist Philosophy (Beacon, 1984); 
El primer nuevo wickedary intergaláctico del lenguaje inglés de Websters (Beacon, 1987); 
Outercourse: The Be-Dazzling Voyage Con Reflexiones de My Logbook of a Radical Feminist Philosopher (Harper 1992); 
Quintaesencia ... Al darse cuenta del futuro de Archiac: un manifiesto feminista elemental radical(Beacon, 1999); 
Amazon Grace: Re-Calling the Courage to Sin Big (Palgrave Macmillan, 2006).
Mary Daly vivió los últimos años de su vida en el Newton Center, Massachusetts. Murió el 3 de enero de 2010, a la edad de 81 años, después de un largo período de disminución de la salud. 

Robert E. Goss


Fecha de nacimiento : 11 de mayo de 1948 (edad 70 años)
Fue ordenado sacerdote jesuita en 1976, y renunció a la Compañía de Jesús como sacerdote no alineado en 1978. Sirvió como capellán de Dignity Boston hasta 1982. Goss fue cofundador de Food Outreach, una organización de servicios contra el SIDA. que entregó comidas congeladas y suplementos alimenticios a personas que viven con el VIH. Goss era miembro de ACT UP St. Louis y Queer Nation St. Louis.
Él recibió su Th.D. en Religión Comparativa de la Universidad de Harvard. Se transfirió como clero a la Confraternidad Universal de Iglesias de la Comunidad Metropolitana (MCC) en 1995 y ha sido teólogo / clero a tiempo parcial en el personal de MCC de Greater St. Louis de 1995 a junio de 2003.
Goss es el autor de :
Jesús ACTUADO: un manifiesto gay y lésbico (1993) 
Queering Cristo: más allá de Jesús ACTUADO UP (2002) (un finalista literario de Lambda para la espiritualidad). 
Es coautor de Dead, But Not Lost: Grief Narratives in Religious Traditions (2005).
 Goss es co-editor de un arco iris de las diversidades (1996), nuestras familias, nuestros Valores: Instantáneas de Queer parentesco (1997),
 Dominemos la Palabra: una lectura queer de la Biblia 2 (2002), 
 La Crisis del Gay Mala conducta sexual del sacerdocio y del clero católico: Rompiendo el silencio de Sodoma (2005).
 Es co-editor del Segundo Testamento de The Queer Bible Commentary.
Está trabajando actualmente enUna teología queer indígena .  
Goss fue co-presidente del Grupo de Asuntos de Hombres Gays en Religión de la Academia Estadounidense de Religión durante tres años y fue miembro del Consejo Asesor del Centro para el Ministerio y la Religión de Lesbianas Gay en la Escuela de Religión del Pacífico durante cinco años. Goss enseñó en el Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad Webster (1994-2004), y se desempeñó como Presidente del Departamento. Comenzó un exitoso programa de estudio en el extranjero en Budismo comprometido para Webster / Tailandia y ganó el Premio del Curso Templeton 2000 en Religión y Ciencia. 

La oficina de Goss en Webster fue blanco de un delito de odio (2001); su copia de tapa dura de Jesús ACTUADOfue tallado y rellenado con carne podrida por un Oficial de Seguridad Pública. La Seguridad Pública y algunos administradores conocían la identidad del perpetrador y encubrían el crimen. En 2003, Goss recibió el respaldo del Departamento de Estudios Religiosos por su permanencia en el cargo, pero un grupo de profesores clausurados y un nuevo decano decidieron revocar la recomendación de tenencia. Goss cree que hubo guiones ocultos, incluida una protesta pública por parte de la facultad conservadora en torno a la publicación de Queering Christ . Unos setenta eruditos de todo el mundo escribieron en nombre de Goss; los estudiantes protestaron por la decisión. La administración apoyó la decisión de negar la tenencia a Goss. 
Robert Goss es ahora Pastor Principal / Teólogo de la Iglesia de MCC en el Valle en North Hollywood. 
 Se casó legalmente con el Reverendo Joseph Shore en California antes de la Prop 8, y cambiaron sus nombres de casado a Shore-Goss. Además de pastorear una comunidad de fe inclusiva, el Dr. Robert Shore-Goss enseña a tiempo parcial en la Escuela de Teología Claremont y la Universidad Estatal de California en Northridge. Él y su compañero están activos en el movimiento de Igualdad Matrimonial para derogar la Proposición 8.

lunes, 7 de mayo de 2018

¿ERA GAY JESÚS?


EL HOMBRE QUE JESÚS AMÓ: 
NARRACIONES HOMOERÓTICAS DEL NUEVO TESTAMENTO 
THEODORE W. JENNINGS, JR. 
Cleveland: Pilgrim Press, 2003 www.pilgrimpress.com

 La cuestión así planteada no admite una respuesta sencilla. 

Las categorías actuales de homo, hetero o bisexual no captan fácilmente la experiencia y la conducta de los pueblos antiguos. Por otra parte, cualquier conclusión sobre la experiencia o práctica sexual de individuos determinados de la antigüedad debe, por la naturaleza del caso, inferirse o considerarse provisional puesto que las fuentes disponibles casi nunca son explícitas. En gran medida, esta afirmación también es verdadera para nuestros contemporáneos pero las fuentes para la reconstrucción de las vidas de las personas tan distantes en el tiempo y la cultura plantea mayores dificultades que son aún mayores  para figuras como Jesús.
En tanto que disponemos de numerosas fuentes para su vida, ellas están fuertemente influidas por los intereses teológicos de los autores y la comunidad que transmitió esos escritos. En consecuencia, gran número de cosas sobre la misión, el ministerio, las palabras y los hechos de Jesús están expuestas al tenso debate académico. 
Sin embargo, a pesar de estos importantes reparos, hemos visto que pruebas importantes apoyan el punto de vista que la relación afectiva primordial de Jesús fue con otro varón quien, en el evangelio de Juan, es llamado “el discípulo amado por Jesús”. Además, hemos visto que la lectura de las referencias más significativas sobre esta relación es aquella de la cual es inferida una relación de intimidad emocional y física, una relación que presumiríamos fuese tema potencial de la mediación erótica, de la expresión sexual. La cosmovisión de del evangelio de Juan, como la de otros evangelios, es la que parece rechazar las perspectivas ascéticas que excluyen esta expresión sexual. En consecuencia deberíamos, probablemente, pensar a esta relación como de carácter sexual. Por otra parte, este evangelio no es el único. Hallamos confirmación de algo muy similar en el Evangelio de Marcos, en especial cuando es leído en conexión con el fragmento conocido como el Evangelio Secreto de Marcos. Empero este fragmento nos ayuda a ver con una nueva luz episodios del evangelio canónico la mirada de amor, el joven desnudo en el jardín- que serían desconcertantes de otra manera. La evidencia, en conclusión, sostendría que Jesús fue recordado como alguien que tuvo una relación erótica con un varón joven que, también, llegó a ser uno de sus discípulos. Incluso en los evangelios de Mateo y Lucas que parecieran carecer de evidencia sobre esta “memoria de peligro”, hallamos indicaciones que fue recordado el criterio amplio y afirmativo de Jesús sobre la relación entre el centurión y su escudero que estaría conformada por los modelos del amor pederástico helenístico. También hemos visto que la tradición de Jesús lleva las marcas de una fuerte subversión de roles de género, roles que a veces fueron utilizados para desacreditar las relaciones homosexuales en el mundo helenístico romano y que han continuado siendo usados de ese mismo modo en nuestro propio siglo.
La tradición de Jesús afirma la misma clase de subversión de género que fue entonces en ciertas circunstancias asociada con el amor homosexual. Esta afirmación ocurre en estos documentos a pesar del hecho que los desarrollos contemporáneos en la tradición cristiana, las cartas paulinas y post-paulinas, procuran reestablecer las expectativas de rol de género tradicionales en la comunidad cristiana. 
La lectura que he propuesto de la tradición de Jesús ha sido excluida, a menudo, citando el Nuevo Testamento para afirmar lo que, al presente, son llamados matrimonio y valores familiares. La tradición de Jesús es muy crítica de estos mismos valores. Uno de los beneficios de una lectura afirmativa gay de los evangelios es que nos permite ver y comprender esta dimensión de la tradición de Jesús tan oscurecida por el heterosexismo. 
Al inicio de este estudio mencioné la obra de la exégesis contrahomofóbica que redujo mucho el número de textos bíblicos que podían citarse para autorizar la homofobia. El resultado de esta labor es que el fundamento bíblico para oponerse al amor homosexual ha sido reducido a dos versos en la Biblia Hebrea de provenencia tardía, dos versos del corpus paulino con significado discutible y dos palabras cuya pertinencia generalmente es discutida que aparecen en dos versículos atribuidos a Pablo. Cuanto mucho, entonces, seis versículos en la Biblia pueden aducirse para oponerse a lo que llamamos homosexualidad. En contraste, el material que daría la bienvenida a las relaciones homosexuales incluye, como hemos visto, los cuatro evangelios del Nuevo Testamento. No sólo seis versos sino libros enteros del Nuevo Testamento ofrecen un punto de vista positivo sobre los vínculos eróticos homosexuales. Ni son narraciones escondidas en un rincón sino que son obviamente centrales a la historia bíblica al menos en la medida que a los cristianos les preocupa. Aún así los minúsculos y dudosos desechos han llegado a abrumar las poderosas y centrales narraciones. En tanto los académicos y los eclesiásticos argumentan sobre los seis versículos, las tradiciones homoeróticas de las narraciones bíblicas fueron largamente ignoradas.En el análisis de estas narraciones no he buscado desarrollar interpretaciones arbitrarias o extravagantes, recetas a la ligera que serían dulces al paladar pero no proveerían alimento. En su lugar, procuré mostrar que estas narraciones sustentan sólidamente a una interpretación homoerótica de la relación entre Jesús y el hombre que amó así como ofrece al lector un mundo narrativo que acoge con benevolencia al desarrollo y la expresión de las relaciones homosexuales. En este estudio no he buscado el examen exhaustivo de los textos bíblicos que podrían comprenderse afirmando lo gay. En su lugar, elegí enfocar aquellas narraciones que ocupan un lugar importante en el canon de la cristiandad como los pilares de la tradición referente a Jesús. No imagino que mi lectura de estos textos sea aceptada sin mayor problema. El tema está demasiado en discusión para eso. Pero espero que la discusión será una sobre los textos y su contexto. Estoy persuadido que hemos estado cegados a los textos demasiado tiempo por los supuestos religiosos o culturales que nos dicen que posiblemente no pueden entender lo que parecen significar. Por el contrario, la lectura gay que he propuesto no requiere que hagamos violencia a ningún pasaje de le escritura. Este acercamiento no necesita ignorar ni inventar evidencia. Sólo necesita atender al texto y seguirlo a donde conduce. 
Lo que está en juego no es sólo la cuestión de nuestra actitud hacia las relaciones homosexuales sino nuestra actitud hacia la Biblia. 
En la larga historia de la expropiación de la Biblia para legitimar la injusticia la homofobia es un elemento clave: la injusticia de los sistemas económicos rapaces, de los sistemas políticos violentos, del racismo y la esclavitud, del patriarcado y el heterosexismo. Estas “interpretaciones” podrían reclamar una larga y venerable tradición. Pero esto no las hace verdaderas. Espero que el hecho que las interpretaciones aquí ofrecidas contrarresten las tradiciones establecidas no prevenga a los lectores de tomarlas seriamente para atender a los textos bíblicos en lo que ellos refieren.  

Reseña para "LA FLOR INVERTIDA" - Puntuación: 🌟🌟🌟🌟🌟 5/5

Opinión: Las letras del autor las conocí por su libro "Equipaje Ancestral" que tuve la suerte de ganarlo en un sorteo que realizo,...