Soy Favio Anselmo Lucero. Autor de dos libros: Equipaje Ancestral y La Flor Invertida . En este sitio publico temas relacionados a la teología de la liberación Queer. Sabiendo que la teología cristiana, está manipulada por líderes con poder y privilegios, hetero-patriarcales y misóginos, que se debe desenmascarar para incluir la realidad de opresión a las personas LGBTQ+. Tiendo este puente hacia un encuentro humanizador. Difundiendo textos formativos de eruditos y propios.
jueves, 26 de abril de 2018
EUNUCOS
THEODORE W. JENNINGS, JR.
Cleveland: Pilgrim Press, 2003
www.pilgrimpress.com
Un aspecto de la tradición de Jesús que llamó la atención de los intérpretes antihomofóbicos de la Biblia, es la actitud de Jesús hacia los eunucos según consigna Mateo y el autor de Actas, en el episodio concerniente a un eunuco africano (etíope).
Este material se interpreta muchas veces como sugiriendo una actitud positiva hacia aquellos privados de los derechos y estigmatizados, sentando así, un precedente para la inclusión de lesbianas y gays, también son estigmatizados y marginados. Es conveniente averiguar primero, hasta que punto eran estigmatizados los eunucos. Hasta que punto eran asociados, en la antigüedad, los eunucos con las prácticas homosexuales. Luego consideraremos las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo y después la narración concerniente al eunuco etíope en Hechos.
Claramente se ven pugnando tendencias contrarias en la literatura del antiguo Israel. Por un lado la preocupación por la procreación y la pureza (comprendida como la ausencia de mancha) que tiende a la exclusión del eunuco. La tradición de Jesús se alinea con Isaías y Sabiduría (dos tipos muy diferentes de tradición) contra la exclusión del eunuco que aparece en el Deuteronomio.
Desarrollos posteriores del temprano cristianismo vuelven a la legislación del Deuteronomio, excluyendo a los eunucos del sacerdocio. Más que un contraste entre judaísmo y cristianismo hay un contraste entre Jesús, Isaías y Sabiduría por un lado, y las tradiciones legalistas del Deuteronomio y las Constituciones Apostólicas por el otro.
Esto debería ser un llamado de atención para las discusiones de los temas gay-positivos en la tradición de Jesús.
Son tradiciones que tienen sus raíces en el Antiguo Israel a pesar de la oposición que también se manifiesta allí.
Las oposiciones posteriores no vendrán del judaísmo sino que surgirán dentro del cristianismo.
En la antigüedad los eunucos ganaron fama como prostitutos.
La castración de chicos abandonados y de esclavos, era la forma más común de llenar los prostíbulos masculinos que eran parte importante de la cultura griega y romana. La práctica de castrar esclavos con propósitos sexuales fue criminalizada por el emperador (pederasta) Adriano a comienzos del siglo dos de nuestra era.
Los eunucos cuyos testículos eran cortados antes de la adolescencia, no desarrollaban características masculinas secundarias. Esto podía ser visto como una prolongación del ideal juvenil de belleza, también podía ser visto como la “feminización” del varón y de esa manera, como una “transgenerización”.
Primero consideremos las palabras de Jesús concernientes a los eunucos que aparecen solamente en el Evangelio de Mateo 19: 10-12. Estas palabras están sólo en Mateo, así como también las referencias a Tamar y Rahab en la genealogía de Jesús citada por Mateo, o la referencia a las prostitutas entrando en el reino de Dios antes que los respetables. Lo dicho acerca de los eunucos parece ser coherente con la preocupación de Mateo para con los marginados sexuales, a los que asignamos un rol importante en la interpretación del centurión y su “boyfriend”
Más Él les respondió: “No todos entienden este lenguaje, sino solamente aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda”. (Mateo 19: 10-12).
Además Mateo deja bien marcado que lo que se dice de los eunucos es extraño y posiblemente escandaloso. Jesús introduce su pensamiento con las palabras, “No todos entienden esta enseñanza, solamente aquellos a quienes se les ha concedido”, y concluye, “Quien pueda entender, que entienda”. Estas palabras cautelosas sirven de paréntesis a lo dicho respecto a los eunucos. Es una manera extraordinaria de expresarlo, más aún en griego. “No todos captan [xorousin] este dicho” y “el que lo capta lo capta”. Mateo parece bien consciente de tener dinamita entre las manos y por eso toma precauciones extraordinarias.
El dicho de Jesús resulta escandaloso, porque reúne a hermafroditas, personas que tienen sexo exclusivamente con el mismo sexo, varones castrados para la prostitución, y personas que en un delirio religioso se castran a sí mismos. Como muchos dichos de Jesús, éste resulta extraordinariamente audaz, habla del reino de Dios para los que tienen un comportamiento absurdo y desafiante. Estos dichos, que aparentemente incursionan en la esfera de la impropiedad o desviación sexual, son consistentes con la postura de Mateo, como vimos en otra parte de su Evangelio. Las palabras de Jesús son frecuentemente “sanitarizadas”, haciéndolo hablar directamente de celibato. Elogiar el celibato en el mundo helenístico, inclusive en el judaísmo, no es de ninguna manera imposible. Lo dicho en el Evangelio de Mateo parece asociar simplemente a los seguidores de Jesús que abandonaron estructuras de familia, con los grupos estigmatizados y marginados del mundo helenístico: los que eran exclusivamente “homosexuales”, los hermafroditas, los kinaedi (prostitutos para hombres), o los galli, dedicados a la diosa Cybeles, infames por su apetito sexual.
A pesar que Hechos se ocupa en gran parte de las actividades de Pedro y Pablo, sin embargo la misión inicial fuera de Jerusalem es atribuída a Felipe (8: 4-13). La primera conversión individual que se relata es la de un eunuco etíope (8: 26-39) a quien se dirige Felipe guiado primero por un “ángel” y luego por “el Espíritu” en una forma que anticipa la conversión del centurión romano por Pedro (10: 1-11: 18). Estas dos conversiones, la de un oficial etíope y la de un oficial “italiano”, anticipa la extensión del Evangelio “hasta los confines de la tierra” (a Europa y África respectivamente).
El eunuco africano se conmueve y quiere estar más íntimamente junto a Jesús y su Camino; por eso pide ser bautizado. Unido a Jesús, aunque separado de Felipe, “continúa lleno de alegría su Camino” (8: 39).
Como resultado de una exégesis homofóbica, las minorías sexuales no sólo fueron marginadas y humilladas sino que se les impidió esa alegría del Camino, que aquí también significaría, la expansión del Evangelio “hasta los confines de la tierra”.
EL “MUCHACHO” DEL CENTURIÓN
THEODORE W. JENNINGS, JR.
Cleveland: Pilgrim Press, 2003
www.pilgrimpress.com
Las tres versiones ponen la historia al comienzo de la narración y le dan un cierto carácter prominente.
Vimos que Mateo y Lucas eliminan de sus respectivas revisiones del material de Marcos, todas las referencias a las relaciones homoeróticas entre Jesús y un joven sin nombre. Ambos eliminan la frase “mirándolo intensamente, Jesús lo amó…” de la historia que según la tradición se conoce como la del “joven rico”. Además Mateo y Lucas también eliminan el episodio del joven desnudo en el jardín de Getsemaní y eliminan la presencia de un joven anónimo, en la tumba de Jesús, que podría haber sido la continuación del episodio el-joven-en–el-jardín.
Pero también vimos que este trabajo editorial parece traicionar algún conocimiento del material referido al joven contenido en el Marcos Secreto. El resultado de este trabajo editorial fue la eliminación, en estas nuevas versiones de Marcos, de todo lo que pudiera sugerir una relación homoerótica entre Jesús y el joven. Sin embargo los Evangelios de Mateo y Lucas no están exentos de contenidos eróticos. A pesar de que parecen eliminar los temas homoeróticos en la descripción de Jesús mismo, ambos tienen huellas de otra relación homoerótica que logra una respuesta positiva de parte de Jesús. Este episodio puede ser titulado el “amigo del centurión”.
En su libro “Jonathan loved David”, Tom Horner sugiere que la historia contenida en el Evangelio de Mateo y que concierne a la curación del “muchacho” del centurión puede leerse como referencia a la relación afectiva entre el centurión y el muchacho; y que sería comprendida, por lo menos, por una parte de la temprana comunidad cristiana, como una relación que incluía la práctica sexual. Horner supone que los Evangelios incluyen atisbos de un Jesús que “no sería hostil” a “relaciones homosexuales”. Horner continúa: “La primera evidencia es el posible motivo homosexual en la historia de la curación del sirviente del centurión (Mateo, 8:5-13 y Lucas, 7:1-10). Siempre me ha parecido que era más que una preocupación ordinaria por un esclavo, la que mostraba el oficial romano en este caso. Lucas usa en este caso la palabra doulos, que es la palabra griega común para esclavo, pero Mateo usa la palabra pais, “niño” o, en este contexto particular “niño esclavo”. Pais es la misma palabra que cualquier hombre adulto, de la cultura griega usaría para referirse a un amigo más joven-o un amante. ¿Qué tenemos que pensar de esta sugerencia? Uno de los aspectos extraños de esta historia es que precisamente se trata de un episodio de curación/exorcismo común en Mateo y Lucas pero no en Marcos. En general el material que es común en Mateo y Lucas pero no se encuentra en Marcos, es designado por los eruditos como derivado de una hipotética fuente designada como Q, que ambos escritores usaron de manera comparable a como usaron a Marcos. Virtualmente todo el material de esta hipotética fuente son dichos, parábolas, o enseñanzas de Jesús. El episodio de la curación del muchacho del centurión (o esclavo) es la única narración importante de sanación que aparece en la reconstrucción de la fuente Q. Tanto en Mateo como en Lucas, este episodio se sitúa al final de sus respectivas versiones del primer discurso prolongado de Jesús, conocido por la versión en Mateo como Sermón de la Montaña. En ambos Evangelios, este episodio marca claramente la primera vez que Jesús usa sus poderes curativos en la persona de un gentil. Más allá de su contenido, este episodio es bastante notable y si al aspecto formal agregamos el aspecto potencialmente explosivo de un contenido homoerótico, la historia se convierte en muy importante para nuestros propósitos.
MATEO
Puede ser útil recordar la historia tal como aparece en Mateo:
Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: “Señor, mi criado [pais] yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.” Dícele Jesús: “Yo iré a curarle.” Replicó el centurión: “Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo mandes de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo [doulos]: ‘Haz esto’, y lo hace.” Al oír esto Jesús, quedó admirado y dijo a los que le seguían: “Os digo de verdad que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente a ponerse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Y dijo Jesús al centurión: “Anda; que te suceda como has creído.” Y en aquella hora se curó el criado. (Mateo 8: 5-13).
He puesto entre corchetes las palabras transliterarias que aparecen en la versión griega ya que la NRSV usa la palabra “sirviente”, un intento de armonizar la versión de Mateo con la similar historia que aparece en Lucas. ¿Cómo interpretar la sugerencia de Horner concerniente al uso que Mateo hace de la palabra pais para ese objeto de preocupación del centurión? ¿Es cierto que la palabra pais sugeriría una relación pederasta?
El término es una de las dos raíces que juntas forman la palabra “pederastía”. La otra raíz es erastes (de eros) que significa “amante”. La palabra “pederastía” significa “amar a varones jóvenes” y era el término técnico para designar en el mundo helenístico al varón homosexual y sus relaciones. Estas relaciones eran vistas como típicos “vicios” del mundo gentil tanto en la propaganda judía como pagana. En el mundo de habla griega el término pais se usaba usualmente para el varón amado en las relaciones del mismo sexo. Para un hombre el ideal convencional de un amado era otro hombre más joven, pero esta convención no siempre se cumplía. Esta situación es en parte similar a lo que sucedía hasta hace poco, referirse a una mujer más vieja como “chica” (girl); o referirse al objeto de cariño como “novia” (girlfriend) y al objeto de cariño masculino como “novio” (boy friend) sin importar la edad del amado/a. De este modo, en el mundo helenístico, a pesar de la connotación literal de “boy” (chico, muchacho) el “amado” al cual uno se refería de esta manera, no necesariamente tenía que ser un menor. Es decir, el amado sería designado como “boy” (chico, muchacho) aunque el amado fuera un adulto. Así, la mejor traducción para el término pais en la versión de Mateo, parece ser “boy friend” (novio).
LUCAS
En la versión de Lucas de esta historia nunca nos encontramos con el centurión. Lucas envía dirigentes judíos para presentar el caso a Jesús. Señalan que el centurión les ha construído la sinagoga y que es un hombre de bien. Jesús responde y va a la casa donde los “amigos” del centurión le dicen que no se acerque y le repiten las palabras acerca de la autoridad. En Lucas no están las referencias a Abraham y su descendencia, pero sí escuchamos que cuando los intermediarios del centurión regresan a la casa, encuentran sano al esclavo (doulos), (Lucas 7: 1-10).12 Aquí la palabra “esclavo” (doulos) se usa cuatro veces para señalar al objeto de la curación.Notamos también que aquí la terminología de Lucas (doulos) no elimina la sugerencia de una relación sexual. Sólo aleja un poco esta posibilidad. En tiempos romanos las descargas sexuales permitidas en primera instancia, eran sobre los esclavos generalmente jóvenes). Así la terminología de Lucas no excluye una relación sexual, pero la terminología de Mateo parece ponerla más en foco.
JUAN
La versión de Juan, de esta historia, parece negar una relación pederasta ya que el joven es específicamente identificado como hijo (uios) del oficial (basilikos). ¿Debemos suponer que Juan expurgó la relación que en Mateo aparece sugerida? No parece ser el caso ya que en Juan hay muchos episodios escandalosos, aún cuando no consideremos la figura del discípulo que Jesús amó. Hay otras dos explicaciones que pueden ser más útiles aquí. Primero, Juan puede no haber conocido la versión de la historia contada por Mateo. Como hemos visto, Mateo puede haber tenido razones para acentuar lo sugestivo y escandaloso de la historia, tal como la conocía. El Evangelio de Juan también tiene una fuerte tendencia a contar los episodios, reuniendo aspectos que aparecen en otras tradiciones.
no haría violencia al texto suponer o afirmar que Jesús responde al llamado de ayuda del centurión para su amado (o para su amante como diríamos hoy). Tanto en este, como en otros casos, Jesús no averigua el estilo de vida o el pasado de la gente que pide su ayuda. La gente no tiene que demostrar merecimiento, su necesidad es suficiente para que Jesús responda. Jesús no demuestra en ningún momento una actitud remilgada frente a las “irregularidades” sexuales. Suponer que para Él una relación homosexual o más bien una relación pederasta sería difícil de aceptar, resulta totalmente absurda cuando profundizamos la actitud de Jesús.
Cleveland: Pilgrim Press, 2003
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Las tres versiones ponen la historia al comienzo de la narración y le dan un cierto carácter prominente.
Vimos que Mateo y Lucas eliminan de sus respectivas revisiones del material de Marcos, todas las referencias a las relaciones homoeróticas entre Jesús y un joven sin nombre. Ambos eliminan la frase “mirándolo intensamente, Jesús lo amó…” de la historia que según la tradición se conoce como la del “joven rico”. Además Mateo y Lucas también eliminan el episodio del joven desnudo en el jardín de Getsemaní y eliminan la presencia de un joven anónimo, en la tumba de Jesús, que podría haber sido la continuación del episodio el-joven-en–el-jardín.
Pero también vimos que este trabajo editorial parece traicionar algún conocimiento del material referido al joven contenido en el Marcos Secreto. El resultado de este trabajo editorial fue la eliminación, en estas nuevas versiones de Marcos, de todo lo que pudiera sugerir una relación homoerótica entre Jesús y el joven. Sin embargo los Evangelios de Mateo y Lucas no están exentos de contenidos eróticos. A pesar de que parecen eliminar los temas homoeróticos en la descripción de Jesús mismo, ambos tienen huellas de otra relación homoerótica que logra una respuesta positiva de parte de Jesús. Este episodio puede ser titulado el “amigo del centurión”.
En su libro “Jonathan loved David”, Tom Horner sugiere que la historia contenida en el Evangelio de Mateo y que concierne a la curación del “muchacho” del centurión puede leerse como referencia a la relación afectiva entre el centurión y el muchacho; y que sería comprendida, por lo menos, por una parte de la temprana comunidad cristiana, como una relación que incluía la práctica sexual. Horner supone que los Evangelios incluyen atisbos de un Jesús que “no sería hostil” a “relaciones homosexuales”. Horner continúa: “La primera evidencia es el posible motivo homosexual en la historia de la curación del sirviente del centurión (Mateo, 8:5-13 y Lucas, 7:1-10). Siempre me ha parecido que era más que una preocupación ordinaria por un esclavo, la que mostraba el oficial romano en este caso. Lucas usa en este caso la palabra doulos, que es la palabra griega común para esclavo, pero Mateo usa la palabra pais, “niño” o, en este contexto particular “niño esclavo”. Pais es la misma palabra que cualquier hombre adulto, de la cultura griega usaría para referirse a un amigo más joven-o un amante. ¿Qué tenemos que pensar de esta sugerencia? Uno de los aspectos extraños de esta historia es que precisamente se trata de un episodio de curación/exorcismo común en Mateo y Lucas pero no en Marcos. En general el material que es común en Mateo y Lucas pero no se encuentra en Marcos, es designado por los eruditos como derivado de una hipotética fuente designada como Q, que ambos escritores usaron de manera comparable a como usaron a Marcos. Virtualmente todo el material de esta hipotética fuente son dichos, parábolas, o enseñanzas de Jesús. El episodio de la curación del muchacho del centurión (o esclavo) es la única narración importante de sanación que aparece en la reconstrucción de la fuente Q. Tanto en Mateo como en Lucas, este episodio se sitúa al final de sus respectivas versiones del primer discurso prolongado de Jesús, conocido por la versión en Mateo como Sermón de la Montaña. En ambos Evangelios, este episodio marca claramente la primera vez que Jesús usa sus poderes curativos en la persona de un gentil. Más allá de su contenido, este episodio es bastante notable y si al aspecto formal agregamos el aspecto potencialmente explosivo de un contenido homoerótico, la historia se convierte en muy importante para nuestros propósitos.
MATEO
Puede ser útil recordar la historia tal como aparece en Mateo:
Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: “Señor, mi criado [pais] yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.” Dícele Jesús: “Yo iré a curarle.” Replicó el centurión: “Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo mandes de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo [doulos]: ‘Haz esto’, y lo hace.” Al oír esto Jesús, quedó admirado y dijo a los que le seguían: “Os digo de verdad que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente a ponerse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Y dijo Jesús al centurión: “Anda; que te suceda como has creído.” Y en aquella hora se curó el criado. (Mateo 8: 5-13).
He puesto entre corchetes las palabras transliterarias que aparecen en la versión griega ya que la NRSV usa la palabra “sirviente”, un intento de armonizar la versión de Mateo con la similar historia que aparece en Lucas. ¿Cómo interpretar la sugerencia de Horner concerniente al uso que Mateo hace de la palabra pais para ese objeto de preocupación del centurión? ¿Es cierto que la palabra pais sugeriría una relación pederasta?
El término es una de las dos raíces que juntas forman la palabra “pederastía”. La otra raíz es erastes (de eros) que significa “amante”. La palabra “pederastía” significa “amar a varones jóvenes” y era el término técnico para designar en el mundo helenístico al varón homosexual y sus relaciones. Estas relaciones eran vistas como típicos “vicios” del mundo gentil tanto en la propaganda judía como pagana. En el mundo de habla griega el término pais se usaba usualmente para el varón amado en las relaciones del mismo sexo. Para un hombre el ideal convencional de un amado era otro hombre más joven, pero esta convención no siempre se cumplía. Esta situación es en parte similar a lo que sucedía hasta hace poco, referirse a una mujer más vieja como “chica” (girl); o referirse al objeto de cariño como “novia” (girlfriend) y al objeto de cariño masculino como “novio” (boy friend) sin importar la edad del amado/a. De este modo, en el mundo helenístico, a pesar de la connotación literal de “boy” (chico, muchacho) el “amado” al cual uno se refería de esta manera, no necesariamente tenía que ser un menor. Es decir, el amado sería designado como “boy” (chico, muchacho) aunque el amado fuera un adulto. Así, la mejor traducción para el término pais en la versión de Mateo, parece ser “boy friend” (novio).
LUCAS
En la versión de Lucas de esta historia nunca nos encontramos con el centurión. Lucas envía dirigentes judíos para presentar el caso a Jesús. Señalan que el centurión les ha construído la sinagoga y que es un hombre de bien. Jesús responde y va a la casa donde los “amigos” del centurión le dicen que no se acerque y le repiten las palabras acerca de la autoridad. En Lucas no están las referencias a Abraham y su descendencia, pero sí escuchamos que cuando los intermediarios del centurión regresan a la casa, encuentran sano al esclavo (doulos), (Lucas 7: 1-10).12 Aquí la palabra “esclavo” (doulos) se usa cuatro veces para señalar al objeto de la curación.Notamos también que aquí la terminología de Lucas (doulos) no elimina la sugerencia de una relación sexual. Sólo aleja un poco esta posibilidad. En tiempos romanos las descargas sexuales permitidas en primera instancia, eran sobre los esclavos generalmente jóvenes). Así la terminología de Lucas no excluye una relación sexual, pero la terminología de Mateo parece ponerla más en foco.
JUAN
La versión de Juan, de esta historia, parece negar una relación pederasta ya que el joven es específicamente identificado como hijo (uios) del oficial (basilikos). ¿Debemos suponer que Juan expurgó la relación que en Mateo aparece sugerida? No parece ser el caso ya que en Juan hay muchos episodios escandalosos, aún cuando no consideremos la figura del discípulo que Jesús amó. Hay otras dos explicaciones que pueden ser más útiles aquí. Primero, Juan puede no haber conocido la versión de la historia contada por Mateo. Como hemos visto, Mateo puede haber tenido razones para acentuar lo sugestivo y escandaloso de la historia, tal como la conocía. El Evangelio de Juan también tiene una fuerte tendencia a contar los episodios, reuniendo aspectos que aparecen en otras tradiciones.
no haría violencia al texto suponer o afirmar que Jesús responde al llamado de ayuda del centurión para su amado (o para su amante como diríamos hoy). Tanto en este, como en otros casos, Jesús no averigua el estilo de vida o el pasado de la gente que pide su ayuda. La gente no tiene que demostrar merecimiento, su necesidad es suficiente para que Jesús responda. Jesús no demuestra en ningún momento una actitud remilgada frente a las “irregularidades” sexuales. Suponer que para Él una relación homosexual o más bien una relación pederasta sería difícil de aceptar, resulta totalmente absurda cuando profundizamos la actitud de Jesús.
miércoles, 25 de abril de 2018
MEMORIA PELIGROSA
THEODORE W. JENNINGS, JR.
Cleveland: Pilgrim Press, 2003
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Más de acuerdo con el método erudito sería usar los materiales de la tradición de Juan y la de los Marcos como confirmación independiente de que las tradiciones concernientes a Jesús tuvieran que luchar desde muy temprano con la peligrosa memoria de un Jesús ligado con afecto homoerótico a otro varón. Las diferencias, y no sólo las similaridades en estas narraciones, tienden a confirmar el lugar del afecto homoerótico en los recuerdos concernientes a Jesús. Esta memoria fue ciertamente una “memoria peligrosa” cuando los líderes cristianos adoptaron una visión ascética, erotofóbica y antipederasta (como diríamos hoy, homofóbica) bajo la influencia de una tradición intelectual helenística de gran prestigio. Así como los elementos antisexistas y antipatriarcales tuvieron que ser borrados y marginalizados en la tradición de Jesús, también la postura económica y política, sufrió una trapacería hermenéutica que le quitó toda radicalidad; lo mismo sucedió con la peligrosa memoria de un Jesús relacionado con otro hombre (o joven).
El Marcos Clementino nos puede dar una idea de cómo se realizó esto; no sólo expurgó el Marcos Clementino aquello que parecía demasiado susceptible de una interpretación pederasta, también reservó el restante material para la instrucción en la gnosis filosófica por medio de una interpretación secreta y alegórica. Esta interpretación alegórica distrae entonces la atención del carácter homoerótico inherente a la relación de Jesús con el joven y la dirige hacia las nociones de perfección moral que debía caracterizar al verdadero gnóstico cristiano o sabio. Al mismo tiempo, Clemente introduce en los mandamientos una prohibición contra lo que él llama corrupción o seducción de los jóvenes, desviando la atención de los aspectos homoeróticos contenidos en la tradición de Jesús. Esta manera de extender un velo sobre los elementos homoeróticos del Marcos Secreto se logra con la distribución pública de una versión de Marcos en la cual los contenidos homoeróticos se reducen a fragmentos (mirada de amor, joven desnudo en un jardín) y que son los que tenemos en nuestro Nuevo Testamento.
Mateo y Lucas reconocen los enigmáticos fragmentos homoeróticos en el Marcos canónico y los expurgan en su propia versión de la historia de Marcos, pero sin traicionar su posible conocimiento del Marcos Secreto (las referencias a un neaniskos). Este velo sigiloso es desgarrado momentáneamente por la aparición del Evangelio de Juan, que es producido en una pequeña comunidad aislada de estos desarrollos y revela desde un punto de vista diferente los elementos homoeróticos basados en las tradiciones concernientes a Jesús.
La tarea de la tradición homofóbica ha sido ocultar esta peligrosa memoria de Jesús como amante de un varón. El trabajo de la interpretación contra-homofóbica será entonces apartar ese velo nuevamente. El material que proveen el Marcos Canónico, Clementino y Carpocrático para interpretar este episodio concerniente al joven desnudo es bastante escaso en comparación al material que provee Juan con respecto al discípulo que Jesús amó o con respecto al otro material .
Todo lo que se puede pedir a una interpretación es que provea una evidencia textual sin forzarla ni violentarla.
Proponer una lectura “gay” del joven desnudo, no es la única interpretación posible, pero sí encaja con la evidencia textual que tenemos.
EL JOVEN DESNUDO EN EL JARDÍN
THEODORE W. JENNINGS, JR.
Cleveland: Pilgrim Press, 2003
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En nuestra discusión sobre la historia oculta de una lectura gay-positiva de la relación entre Jesús y el discípulo amado, habíamos considerado el punto de vista de Jeremy Bentham. En su trabajo, Bentham indicaba otro incidente de la tradición de Jesús que le sugería una relación homosexual –o por lo menos, algo parecido a un interés gay. Es el incidente del joven que escapa desnudo de Getsemaní después del arresto de Jesús, brevemente descrito en el Evangelio de Marcos.
Para examinar la escena más de cerca, la cito entera: Y abandonándole huyeron todos. Un joven (neaniskos) le seguía cubierto sólo de un lienzo (sindona) ; y le detienen. Pero él, dejando el lienzo, se escapó desnudo (gymnus). (Marcos 14: 50-52).
Lo que sugiere Bentham respecto del joven es que era un cinaedus (kinaidos) o muchacho prostituto.
El episodio resulta un enigma porque pone muy cerca de Jesús a un joven, cuyo nombre no se menciona, pero es el único entre los seguidores de Jesús que lo acompaña inclusive después que Éste es prendido por el populacho enviado por las autoridades de Jerusalén. Al contrario de los otros, no escapa antes de la captura de Jesús sino cuando lo quieren tomar prisionero también a él.Este joven (o joven adulto) cercano a Jesús se distingue de los otros seguidores por su aparente coraje. Se pone especial atención en su desnudez, y la narración lo desviste antes que lo haga el populacho. Es decir en la narración su desnudez aparece primero cubierta y luego descubierta. Aquí el término para desnudez es gymnos, que no se refiere sólo al cuerpo (soma) o a la carne (sarx) sino a la desnudez que dio su nombre al gimnasio (o nuditorium) donde la juventud helenizada desplegaba desnuda su capacidad atlética.
En la Grecia clásica y en el subsiguiente mundo helenístico, el gimnasio es el lugar privilegiado para el homoeroticismo y para las uniones pederastas. La desnudez (gymnon) del joven (neaniskos) es el punto focal de la mirada homoerótica de los hombres. Nada de esto podía pasar inadvertido para los lectores gentiles y helenísticos de Marcos. Pero podemos estar seguros que escandalizó a otros lectores de Marcos como por ejemplo los judíos más conservadores. La alusión a gymnos y de ahí a gymnasium, es una manera clara de asociar a este joven con la tentación de la cultura helenística. En 1 Macabeos se nos dice que el comienzo de una política de helenización bajo Antiochus Epiphanes (167-164 a C) se debió al deseo de muchos en Jerusalén, de lograr un permiso para construir un gimnasio como señal de aceptación de la cultura helenística.
Establecer un gimnasio en Jerusalén fue una afrenta perpetrada por los judíos que buscaban asimilar la cultura helenística –una afrenta que simbolizaba el culto de la juventud desnuda. Sabemos, sin embargo que en el siglo dos, Salomé era identificada como la fuente de la interpretación libertina del cristianismo, cuyo representante más conocido del siglo dos era Carpócrates. Salomé aparece como la supuesta apóstol de la libertad sexual, y está conectada con el joven a quien Jesús amó.
Hasta aquí hemos considerado la versión del Evangelio de Marcos que Clemente y otros en Alejandría conocían, y que era distinta a la versión del evangelio de Marcos públicamente distribuida. Pero la carta de Clemente no fue escrita para informar a su lector de esta versión, sino para alertarlo contra otra versión que él asigna a los carpocrático.La sugerencia de que la unión espiritual es consumada con la unión física ha sido notada por otros que han intentado una lectura con matices gay de la tradición de Jesús.La explícita sugerencia de la consumación física no pertenece al Marcos clementino sino al Marcos carpocrático –es decir a la versión del Marcos Secreto, contra el cual advierte Clemente al lector que lo interroga. Clemente nos dice que en el Marcos carpocrático aparece una serie de pasajes adicionales, incluido el “desnudo con desnudo” que presumiblemente pertenece a la descripción de lo que sucede cuando el joven envuelto en su sindona, pasa la noche con Jesús. Es decir, se quita su sindona y Jesús se quita lo que estaba usando.
La posible conexión entre la relación homoerótica en el Marcos Clementino y el Carpocrático y las tradiciones concernientes al discípulo que Jesús amó ha sido desarrollada recientemente, en una forma muy sugestiva, por Robert Willams.Smith sugiere aquí, que al estar juntos, el joven desnudo con el Jesús desnudo, podría referirse a la “unión física”.El material del Marcos clementino también sugiere un sentimiento homoerótico entre Jesús y el joven. Lo que sabemos del Marcos carpocrático se distingue de estos por la forma más explícita de presentar la relación homoerótica; por eso es más difícil de negar en la instrucción de aquellos “que están siendo perfeccionados”. No estamos tratando aquí con diferencias de clase sino diferencias de grado. Al discutir el Marcos Secreto, Smith nos señala que efectivamente existía una tradición “libertina” en torno de Jesús, y que fue marginalizada cada vez más, y finalmente borrada, al caer el cristianismo, inexorablemente, bajo la influencia de las tradiciones ascéticas dentro del mundo helenístico. Clemente era uno de los que más insistía en la tendencia ascetizante. Smith señala varios pasajes, especialmente en las cartas del Nuevo Testamento, que parecen combatir la visión libertina del cristianismo. Esta tradición anti-libertina se coloca con creciente tensión frente a la tradición de Jesús contenida en los Evangelios.
Si es correcta la lectura de los episodios que conciernen al discípulo que Jesús amó, junto con el recuerdo de un Jesús “tomador de vino y glotón”, cuyo vestigio aparece en los Evangelios, también el recuerdo de Jesús como amante de un hombre o de un joven, puede basarse en hechos reales. Esta memoria daría credibilidad a la interpretación “libidinosa” de la tradición de Jesús y descalificaría la interpretación legalista y ascética de esta misma tradición. Los que sostienen este último punto de vista tratarían de eliminar o reinterpretar las bases textuales que sostienen el punto de vista libertino. El Marcos carpocrático parece, desde la perspectiva de Clemente, haber contenido tradiciones que involucran a Jesús en prácticas eróticas entre el mismo sexo. Esto habría sido inaceptable para Clemente, quien llegó a introducir en los Diez Mandamientos, una prohibición contra la práctica y el deseo entre personas del mismo sexo.
Yo he aceptado, dice Jennings el punto de vista de que la versión libertina del cristianismo se originó en ciertos aspectos de la tradición de Jesús. Sin embargo lo libertino está muchas veces en el ojo del que mira. Es decir, que un intérprete legalista, moralista y asceta ve en una posición diferente, la posibilidad de que la libertad se convierta en libertinaje y en un “todo vale”. Pero esa posición diferente puede ser la defensora del amor y la justicia y dudar de que las reglas y los reglamentos son los principios rectores de la vida moral. Por eso, los carpocráticos, como muchos grupos despreciados de la historia cristiana, pueden haber sido acusados de corrupción sólo porque no se plegaban al estricto ascetismo y moralismo de sus acusadores. En todo caso, no creo, que mi interpretación de los episodios que conciernen al joven desnudo, degrade la ética del amor que se deriva de la tradición de Jesús.
¿Qué relación hay entre el episodio del joven desnudo en el Marcos Secreto con el tradicional relato de Juan concerniente al discípulo que Jesús amó? Hay dos alternativas.
O el joven desnudo es identificado con la figura que conocemos del Evangelio de Juan, el discípulo que Jesús amó, o él es, según la frase de Bentham, “un rival o candidato para la situación de rival del Apóstol” (ese sería el discípulo que Jesús amó, según Juan).
Si aceptamos la visión anterior, entonces el joven en Marcos parecería identificarse con Lázaro (quien también fue levantado), quien después se convierte en “el discípulo que Jesús amó”. Es decir, Marcos y Juan tienen decididamente versiones diferentes de narraciones concernientes a la misma persona: un joven resucitado con quien Jesús inaugura una relación erótica un poco antes de su muerte (Marcos) y Lázaro a quien Jesús amó (Juan 11:3) quien también figura prominentemente en la narrativa concerniente a los últimos días de Jesús.
De hecho, el prendimiento del joven en el jardín de Getsemaní se identifica bien con lo que dice Juan en 12:10 -11 que: “los sumos sacerdotes planearan matar también a Lázaro ya que por él muchos judíos estaban desertando y creyendo en Jesús”.
La alternativa –debemos pensar en dos figuras distintas y Jesús entra en una relación erótica con cada uno de ellos- parece menos posible. No porque debamos atribuir a la vida afectiva de Jesús algo parecido a la monogamia, sino porque las relaciones aparecen aproximadamente en el mismo sitio, en las respectivas narraciones. En el Marcos Canónico (el joven desnudo de Getsemaní), en el Marcos Clementino el relato del joven que es levantado y que luego aparece desnudo (bajo su tela de lino) para ser instruído en el misterio del reino de Dios, y el Marcos Carpocrático con su aparente indicación de una consumación sexual –todos tienen probablemente huellas de la relación que aparece en Juan- una relación entre Jesús y el discípulo que Él amó. Las tres versiones del Evangelio de Marcos testifican indirectamente sobre el recuerdo de un Jesús que amó a otro varón. La posible conexión entre la relación homoerótica en el Marcos Clementino y el Carpocrático y las tradiciones concernientes al discípulo que Jesús amó ha sido desarrollada recientemente, en una forma muy sugestiva, por Robert Willams. A pesar de que Williams no intenta una investigación crítica de estos materiales, ni argumentar extensamente lo apropiado de una interpretación homoerótica, intuye sin embargo la conexión entre esos materiales. El proceder de Williams es simplemente reunir todos los episodios que aparecen en Marcos y en Juan, y que hemos considerado, para hacer luego el retrato de un romance homoerótico, empezando con el encuentro con “el joven rico de la clase gobernante”, continuando con su resurrección, que se armoniza con la resurrección de Lázaro que de ese modo se convierte en el “discípulo amado por Jesús”. Esta persona es entonces la que huye desnuda del jardín, está presente en la cruz, etc.
Jesús eróticamente atraído hacia otros varones
THEODORE W. JENNINGS, JR.
Cleveland: Pilgrim Press, 2003
www.pilgrimpress.com
Hemos visto en el Evangelio de Juan, que la relación entre Jesús y el discípulo amado se presta a una interpretación homoerótica.
¿Significa esto que el Evangelio de Juan es por completo idiosincrásico con esta visión o existen otros aspectos de la tradición de Jesús que también se prestan a una interpretación homoerótica?
Yo argumento que en varios lugares de los Evangelios Canónicos (y textos cercanos, relacionados) la tradición de Jesús señala en dirección de una visión positiva del amor entre el mismo sexo.
Aunque no pareciera que hay referencias adicionales explícitas del “discípulo que Jesús amó” en los Evangelios Canónicos, tenemos un cierto número de episodios que señalan en dirección a una visión positiva de las relaciones eróticas con el mismo sexo. Este hecho da pie a la posibilidad de una lectura gay de los textos del discípulo amado. En esta discusión me baso primero en el Evangelio de Marcos y los fragmentos del llamado “Marcos Secreto”. El Marcos Canónico contiene el episodio del joven desnudo en el jardín de Getsemaní, mientras el “Marcos Secreto” sugiere otro encuentro entre Jesús y el mismo u otro “joven desnudo”. Aún cuando no posee la claridad de los textos del discípulo amado, estas referencias sí ofrecen otra perspectiva sobre una potencial relación homoerótica en la tradición de Jesús. Me dirijo a la historia en Mateo (y Lucas) del amigo del centurión que sugiere fuertemente que Jesús estaba abierto a las relaciones eróticas del mismo sexo. Esta discusión sitúa el caso del centurión en el marco de una tradición más vasta, en la que generalmente Jesús se muestra abierto a los sexualmente marginalizados. Entre lo sexualmente marginalizados también encontramos el caso el eunuco. Aquí nos fijamos en un dicho de Mateo respecto a los eunucos y en un episodio narrado por Lucas (en Actas) concerniente a un eunuco africano. Una discusión de eunucos lleva al tema del rol de género y la no conformidad.
Esta revisión de la tradición de Jesús termina con textos que incluyen dos del Evangelio de Tomás, que parecen alentar la no conformidad de género.
La interpretación de estos textos nos ubican otra vez en el escenario de los textos, concernientes al discípulo que Jesús amó.
El propósito de esta revisión es mostrar que todos los textos narrativos que podemos considerar como fuentes de tradiciones concernientes a Jesús, contienen elementos que se prestan a una lectura afirmativa gay.
De ese modo la lectura propuesta para lo referente al discípulo amado en el Evangelio de Juan, no son los únicos. La representación que el autor del Cuarto Evangelio hace de Jesús como amante de un amado es efectivamente sólo la más abierta declaración de un fenómeno más amplio: todos los monumentos o documentos de la tradición de Jesús lo muestran comprensivo con los distintos grados de relación erótica entre personas del mismo sexo.
EL EVANGELIO DE MARCOS
Marcos se considera generalmente el primero de los Evangelios y una de las bases para los Evangelios de Mateo y Lucas. Cerca del 90 por ciento de Marcos esta incorporado en el Evangelio de Mateo. Marcos, escrito en un estilo popular, con frecuentes expresiones toscas, tiene un tono jovial.Uno de los más controvertidos descubrimientos, de versiones alternativas de este Evangelio, fue el llamado “Evangelio Secreto de Marcos” que agrega ciertos episodios a la narrativa que tenemos en la Biblia. En el “Marcos Secreto” hay episodios, que se prestan a una interpretación homoerótica como también lo sugiere la existencia de un Marcos Carpocrático, que aparentemente era aún más explícitamente homoerótico. El análisis de Marcos confirma independientemente lo que descubrimos en el Evangelio de Juan: los primeros transmisores de la tradición de Jesús luchaban con la “peligrosa memoria” de un Jesús eróticamente atraído hacia otros varones.
“Jesús…lo amó”.
THEODORE W. JENNINGS, JR.
Cleveland: Pilgrim Press, 2003
www.pilgrimpress.com
Un episodio del Evangelio de Marcos, que rara vez ha sido sujeto de una lectura gay del Nuevo Testamento, tiene sin embargo ciertas resonancias de lo que habíamos encontrado en el Evangelio de Juan. Es el relato que Marcos hace del encuentro entre Jesús y aquel que la tradición designa como “el joven rico de la clase gobernante”.
Puede ser útil releer la historia completa:
Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?” Jesús respondió: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.” Él, entonces le contestó: “Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.” Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: “Sólo una cosa te falta: vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme.”
Pero él, al oír estas palabras, se entristeció y se marchó apenado, porque tenía muchos bienes. (Marcos 10:17-22)
Lo que ha llamado la atención para una lectura gay de esta historia es “Jesús…lo amó”.
Esta es la única ocasión en el Evangelio de Marcos, en que se dice que Jesús amó a alguien.
El impacto de este episodio es considerablemente disminuido si se lo lee desde la perspectiva tradicional de un Jesús que amaba a todos. Pero esta perspectiva, a pesar de ser común en la tradición homilíaca, no puede ser derivada del Evangelio de Marcos, en el cual Jesús es mostrado extraordinariamente abrupto, a veces rudo y por lo general irascible. En el contexto de esta narración, la afirmación de que Jesús amó a este (o cualquier) individuo es ciertamente asombrosa.
Recordemos también que este pasaje es el único lugar en los Evangelios canónicos, exceptuando el Evangelio de Juan, donde se dice que Jesús amó a alguien!
Podría descartarse una lectura homoerótica de este episodio, diciendo que el amor de Jesús por esta persona surge, motivado por la afirmación del joven de que ha respetado todos los mandamientos enumerados por Jesús. Desde esta perspectiva, el amor de Jesús es provocado por el cumplimiento de los mandamientos. Semejante lectura podría dar lugar a problemas teológicos, (Jesús ama a los que cumplen los mandamientos más que a los que no los cumplen). Esto parecería contradecir la imagen que aparece en la misma narración, de un Jesús que busca la compañía de aquellos que son considerados pecadores por los cumplidores de la ley. (Marcos 2: 15-17). Otra posibilidad, más aceptable desde la teología y defendible exegéticamente, es suponer que el amor de Jesús es provocado aquí, por uno que ha cumplido la ley, pero llega a Jesús sintiendo la necesidad de algo más, para “heredar la vida eterna”. Este aspecto, y la urgencia del pedido (correr, arrodillarse), puede ser visto como un ejemplo de humildad y anhelo que Jesús no suele encontrar entre la gente que cumple los mandamientos. Esta interpretación es ciertamente atractiva, pero el texto tiene una extraña manera de señalar también en otra dirección. El texto introduce un elemento entre el personaje ejemplar que peticiona y el amor de Jesús. Este elemento adicional es el verbo relativamente raro emblepein, traducido aquí como “mirando”. ¿Cuál es esta mirada que se interpone entre el peticionante y el amor de Jesús? Este verbo aparece en dos otros momentos en Marcos. Primero en 8: 25, el verbo aparece en la historia de la curación de la ceguera que no es exitosa la primera vez (“veo hombres como árboles que caminan”) y necesita una segunda aplicación de los poderes curativos de Jesús, después de lo cual el hombre “miraba atentamente y su vista fue restaurada”. La segunda vez que se usa el verbo, es cuando una mujer ve a Pedro esperando fuera del lugar donde juzgan a Jesús, y “mirándolo fijamente a (Pedro)”. Marcos 14: 25 y lo reconoce como uno de los compañeros de Jesús. Como sugiere la traducción de estos otros textos, el verbo indica una mirada extraordinariamente concentrada y focalizada. No es una mirada accidental sino una intensa observación. Además, esta mirada de ninguna manera mira “detrás de las apariencias” sino que enfoca precisamente aquello que es visible. La mujer reconoce la cara de Pedro como la cara de uno que acompañaba a Jesús, y el ciego curado es capaz de distinguir a gente de árboles. Jesús no mira “dentro del corazón” del peticionante, sino que lo mira directamente, mira su apariencia, y esta mirada es la causa del extraordinario amor de Jesús. Aquí las buenas cualidades del peticionante son más bien la precondición y no la condición suficiente, para el amor que se origina. Una lectura erótica de este episodio reconocería en esta mirada esa observación intensa que despierta el deseo y anticipa el deleite.
La respuesta que surge frente a la combinación de un carácter ejemplar y una cierta apariencia física, estaría por completo de acuerdo con las tradiciones literarias de la erótica entre varones en el mundo griego y el helenístico, donde el afuera y el adentro, la belleza moral y física debían coincidir en el amado.
Decir que el amor de Jesús es provocado por esa conjunción de moral y belleza física no quiere decir que Jesús está comprometido sólo con aquellos que exhiben estas características. El texto deja en claro que su compromiso es con todos los que necesitan y buscan ayuda. Su afecto (cariño) por esta persona, no es de ninguna manera el mismo que tiene para con todas las personas necesitadas. Es el carácter homoerótico de esta atracción, el que distingue ésta de las otras respuestas dadas a la gente en el Evangelio. Dicho de otra manera, se requiere la interpretación homoerótica de este episodio sí vamos a considerar la singularidad del amor de Jesús por esta persona (en Marcos).
Siendo este un afecto homoerótico, no por eso se cuestionan las relaciones de Jesús con los pobres, que vienen a pedir su ayuda ni su relación con sus discípulos. La narración de Marcos no insiste en el reconocimiento del carácter homocrático de esta mirada. Pero el episodio es lo suficientemente sugestivo para que uno se sienta con derecho para preguntar: si el objeto de esa intensa mirada y de este amor excepcional fuera identificado como femenino, reconocería el lector más rápidamente el carácter erótico del encuentro? Estoy seguro que muchos lectores se sorprenderían si no fuera por la tradicional erotofobia que condiciona nuestra lectura del Nuevo Testamento. Pero el texto señala que es otro varón el objeto de esa intensa mirada y este amor único. El angostamiento de nuestra visión se debe a la erotofobia y a ella se agrega la homofobia quedando anulada toda posibilidad de otra lectura. Pero ni la erotofobia ni la homofobia (enceguecedoras) pueden ser razonablemente atribuidas a los lectores de Marcos en el siglo uno. Este episodio podría pasar sin provocar sorpresa, a lo sumo producir un levantamiento de cejas. Pero la indicación más explícita del amor de Jesús por otro varón, en el Evangelio de Juan, hace aparente que los trasmisores de estas tradiciones, eran concientes de las relaciones entre personas del mismo sexo.
Otros elementos descriptivos se encuentran en las versiones, de Mateo y Lucas. Mateo 19:20 nos dice (de este episodio) que era un joven (neaniskos); y Lucas no dice que era joven pero si dice que pertenecía a la clase gobernante (18:18) y que era “muy rico” (18:23)
. Quizás lo más interesante es que Lucas y Mateo, ambos, omiten tanto la intensa mirada como la expresión Jesús lo amaba! Que ambos hechos se omitan subraya mi impresión que tanto la mirada como el amor están conectados entre sí.
El tradicional relato de la historia combina pues, elementos de Mateo (joven) y Lucas (clase gobernante y rico) mientras ambos coinciden en omitir la intensa mirada y el sorprendente amor. Es decir el subtexto homoerótico de la historia se elimina en la versión posterior.
Podemos ver los ojos de la tradición entornándose ante los elementos homoeróticos de este relato sobre Jesús. Sólo si prestamos oídos a las instrucciones de Marcos y “miramos con atención” podemos vencer esa ceguera.
martes, 24 de abril de 2018
LA PALABRA SE HIZO SEXUALIDAD
THEODORE W. JENNINGS, JR.
Cleveland: Pilgrim Press, 2003
www.pilgrimpress.com
La representación de Jesús teniendo un amado, sirve entonces para aclarar que Él es la expresión del amor divino y modelo para un amor humano transformado. El amado no es “más” amado, ni su status de amado interfiere con la igualdad de la comunidad. Por otro lado, la relación con la comunidad y ciertamente con el mundo, no impiden a Jesús amar también a uno, y ser su amante, en esta forma tan humana de amar.
Cuando empezamos a ver que una amistad especial no contradice el carácter del amor para con todos, sino que más bien sirve para clarificar y profundizarlo, sin embargo puede atemorizarnos que esta amistad especial, pueda también ser, o ser interpretada, como una amistad sexual.
Si pudiésemos suponer, por ejemplo, que Jesús tenía una amante (supongamos María Magdalena, para dejar en claro que aquí nos interesa sexualidad y no todavía “homosexualidad”), podríamos estar inclinados a pensar que ésta, no sería una relación consumada. ¿Es la expresión sexual en sí, incompatible con el carácter fundamental del amor? ¿O se trata por el contrario, de la expresión más clara del amor entre los seres humanos y llamada a representar el amor de Dios?
Muchos contenidos de la tradición cristiana hablan con desconfianza de la sexualidad, llamando no sólo al celibato sino a la castidad. ¿Puede ser válido un punto de vista contrario, el punto de vista que toma en consideración algunos de los temas del Evangelio de Juan? Se nos recuerda en el comienzo de ese texto, que Jesús es también aquel, que se supone, estuvo comprometido en el acto de la creación al comienzo de todas las cosas. Por eso se dice que Él viene a los suyos.
¿No es la sexualidad parte de lo creado?
¿Es sólo parte de la naturaleza caída, o por el contrario es parte de la criatura creada por y para el amor?
¿Si la palabra creativa no queda separada de la criatura en esplendor trascendente y de hecho se convierte en carne, no significa esto que la carne creada, incluída la sexualidad, es propicia a la criatura creada por y para el amor?
¿Podía Juan realmente imaginar una encarnación que tomara la carne y no tomara la sexualidad, que es parte integral de la criatura de acuerdo con Génesis 1 y 2?
¿Sería esa realmente una encarnación?
¿Llegaría apenas a ser una corporalidad? Yo no opino que la criatura encarnada deba tener sexo para ser humana o ser carne. Sólo digo que la sexualidad no puede ser negada en principio sin viciar la encarnación.
La única manera de excluir la sexualidad, sin eliminar la encarnación es adoptar una ética ascética. Pero ni Juan, ni los otros Evangelios, ni otro texto del Nuevo Testamento, pueden aceptar esta ética. Todos ellos parecen resueltamente opuestos al ascetismo, porque saben que el ascetismo oculta el odio a lo real, a lo humano, a la carne –y de ese modo expresa su odio al creador y a lo humano como tal. A pesar de todas sus diferencias, los Evangelios se unen al mantener que las Buenas Nuevas conciernen a lo que es afirmativo de la vida, de la vida de la criatura creada por Dios, y que esa criatura –no algún sustituto imaginario- es amada por Dios, redimida por Dios, y hecha íntegra por Dios. Por eso no debe ser descartada la sexualidad en la presentación de Jesús como la palabra encarnada de Dios, sino como la expresión del perfeccionamiento del amor en las condiciones del ser humano.
EL MISMO SEXO
Si pudiéramos asignar importancia teológica a la descripción de Jesús como amante de un amado, de cuya relación, la intimidad sexual no estuviera excluída, sino sugerida por una intimidad física descrita “como de matrimonio” –aún así representar la relación como homoerótica, resultaría inapropiado. Algunos representantes de la tradición cristiana consideran que las relaciones eróticas entre personas del mismo sexo están totalmente fuera de lugar. Aquí sólo preguntamos si presentar a Jesús en una presumible relación sexual con otro varón, en un sentido no convencional, tiene un significado teológico positivo. La no-convencionalidad es aquí de un orden diferente. Si el amor que se presenta aquí, expresa lealtad, confianza e intimidad, y es en cierto modo como el amor que une a marido y mujer, el amor de Jesús por su discípulo, es sin embargo diferente al amor marital. No es convencionalmente “heterosexual” pero sí noconvencionalmente “homosexual”. Para comprender de que se trata aquí, consideremos cual sería la relación convencional. En ese caso Jesús sería mostrado como un “hombre de familia” convencional, asumiendo los modos convencionales de todas las tribus humanas. Pero el Evangelio de Juan y los otros Evangelios, representan a Jesús como absolutamente no-convencional. Su fuerte no-convencionalidad sirve para cuestionar las “verdades” teológico-sociales de sus contemporáneos. Jesús no puede ser encuadrado en una respetabilidad piadosa. No es un ejemplo de prácticas piadosas: ayunar, hacer abluciones, seguir los servicios religiosos en el templo. Él no acepta interpretaciones bíblicas convencionales. Menos aún acepta el modo convencional en que los piadosos y respetables se separan de los pecadores. Su comer y beber llaman la atención; se asocia con los elementos despreciados de la sociedad: prostitutas y colaboradores del sistema. No le da importancia a la propia pureza ritual: libremente toca leprosos, cadáveres, mujeres menstruantes. Tampoco cuida su reputación: lo llaman el Galileo, el Samaritano, Pecador, incluso lo acusan de “tratos con Satán”. Más bien pareciera que con sus actos y palabras abonara esas opiniones sobre Él. ¿Qué significado tiene todo esto? En los Evangelios aparece claramente como tema central, un Jesús que voltea las estructuras convencionales de la vida social para establecer una nueva realidad social donde se puedan manifestar los valores de la justicia, la generosidad y la alegría. Nikos Kazantzakis presenta como “última tentación” de Jesús, el encanto de una domesticidad convencional. La tentación de apartarse de una confrontación radical con las estructuras sociales y abrazar en cambio la más básica de las estructuras sociales: matrimonio y vida en familia. En la Parte 3, examinando el mensaje y la misión de Jesús, se comprueba cuán importante era para Él revisar las convenciones sobre matrimonio y vida en familia. Estas instituciones son la base para la perpetuación del mundo tal cual es. Pero a Jesús le preocupaba la inauguración de un mundo nuevo, con una realidad social radicalmente diferente. De ahí, un Jesús que no expresa la sexualidad en la esfera del matrimonio y la familia. De ahí, surge que una relación de persona a persona, con alguien del mismo sexo, puede tener sentido.
Pero no es suficiente dejar las cosas en este punto. No sólo se distingue esta relación de las relaciones heterosexuales maritales; la relación de Jesús con el discípulo amado puede iluminar positivamente las relaciones heterosexuales maritales. Elredo de Rievaulx ya anticipa esta reflexión en la Edad Media. Ve en la relación de Jesús con su Amado un tipo de matrimonio y por esta razón es capaz de usarla para hablar de la relación apropiada entre varón y mujer, marido y esposa. Me parece muy importante que la relación entre Jesús y su amado o entre David y Jonathan (citado por Elredo en esta conexión) pudieran servir como muestra para las relaciones entre los sexos. En la época de Elredo, como antes en el siglo uno, las relaciones entre varón y mujer estaban gobernadas principalmente por las necesidades económicas y el control patriarcal. Las relaciones heterosexuales se arreglaban según las reglas sociales y la necesidad biológica. En cambio en las relaciones entre el mismo sexo, se abría un potencial espacio de libertad y algo parecido a la mutualidad. Al surgir el tema del amor cortesano o romántico en la época de Elredo, parecía necesario hacer referencia a este ideal en el caso de las relaciones heterosexuales y situarlas fuera de las leyes maritales.
En nuestro tiempo, la tradición de usar las relaciones del mismo sexo para representar un ideal de mutualidad en las relaciones heterosexuales, se continúa en el uso de las palabras de Ruth a Noemí (“Nunca te voy abandonar ni te voy a traicionar…”) como texto bíblico para casamientos heterosexuales! Esta reflexión no intenta afirmar que las relaciones del mismo sexo son siempre más libres, recíprocas o liberadoras que las relaciones heterosexuales. La estructuración de las relaciones humanas por las fuerzas del interés propio, la violencia y la violación, no respetan la orientación sexual. Pero las relaciones afectivas y sexuales entre personas del mismo sexo pueden representar un espacio de libertad y mutualidad que esta en tensión con la manera que estas estructuras gobiernan la heterosexualidad. Sabemos que en el mundo griego y el helenístico, las relaciones del mismo sexo eran consideradas como indicadoras de libertad y mutualidad de una manera que estaba negada a las relaciones heterosexuales. Este hecho se subraya por lo general en el diálogo entre los que prefieren relaciones del mismo sexo y los que prefieren relaciones con el sexo opuesto. Pero en la tradición literaria estas estructuras diferentes se veían como alternativas. En cambio, lo que Elredo sugería al comienzo de la tradición del amor cortés, era que las relaciones del mismo sexo pueden servir de modelo para las relaciones con el sexo opuesto –dicho en términos modernos, la homosexualidad podría transformar positivamente la heterosexualidad.
Un Jesús que tiene relaciones con alguien de su mismo sexo no limita el significado a los que se sienten atraídos por relaciones eróticas de este tipo. Más bien anticipa una relación erótica libre de ataduras sociales, biológicas y necesidades económicas y por eso capaz de transformar también las relaciones heterosexuales.
Los Evangelios sitúan a Jesús frente a la institución del matrimonio y la familia determinados por el patriarcado y el vínculo entre sexualidad y procreación. La crítica de estas instituciones que se encuentra en la tradición de Jesús es consistente con la suposición que la relación entre Jesús y su amado puede servir de paradigma para un nuevo tipo de relación sexual entre varón y mujer, libre de las ataduras del heterosexismo y del patriarcado.
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